La inversión en I+D de salud da una rentabilidad del 1000%
Muchas de las empresas comienzan a abrirse hueco fuera de nuestras fronteras. El motivo: la crisis que azota a España, el incremento de las deudas, los recortes de precios... Según explica José María Fernández Sousa, presidente de Zeltia, y vicepresidente de la Asociación Española de Bioempresas (Asebio) «hay que buscar la internacionalización, porque depender sólo de España es complicado. Desde la asociación ya hemos dado algún paso para dar a conocer las empresas del sector, como Washington y Nueva York, en Estados Unidos, y el más reciente, en Abu Dhabi, que se está diversificando en el sector tecnológico y es una oportunidad de mostrarles cómo está el sector en España».
Janssen acuerda con Zeltia presentar Yondelis a la FDA
La filial de Johnson & Johnson abonará 84 millones de euros hasta 2015
Será el segundo intento de aprobación del producto en los Estados Unidos
La filial del área biofarmacéutica de Johnson & Johnson, Janssen Pharmaceutical, firmó a finales del pasado mes de diciembre un nuevo acuerdo con PharmaMar, empresa biofarmacéutica propiedad del Grupo Zeltia, para potenciar el desarrollo de su antitumoral Yondelis (trabectedina DCI) y poder así volver a presentarlo ante la Agencia Americana para los Fármacos y Alimentos (FDA).
El objetivo de este nuevo convenio es dar un impulso definitivo al desarrollo del fármaco, cuya aprobación ya se planteó anteriormente, pero cuya solicitud fue retirada por Johnson & Johnson en mayo del año pasado, y que no salió adelante por la falta de estudios de suprevivencia global con el tratamiento en el área del cáncer de ovario recurrente. Una solicitud de la FDA que no estaba presente al iniciar el desarrollo clínico del medicamento.
De esta forma, Janssen se ha comprometido a llevar a cabo un estudio pivotal de fase III con Yondelis en pacientes con esta enfermedad, pero además, la empresa estadounidense afrontará otro estudio de fase III en L-Sarcoma, dolencia para la que también se utiliza Yondelis como tratamiento de primera línea, en los 70 países donde se viene comercializando el fármaco en la actualidad. A cambio, PharmaMar recibirá 25 millones de dólares (unos 19,1 millones de euros) anuales hasta el año 2014, incluido el 2011, cuya partida ya se ha abonado, y diez adicionales en 2015.
En total, aparte de los royalties que se puedan generar por el alcance de hitos en el desarrollo del producto y su posterior venta, serán alrededor de 110 millones de dólares (unos 84 millones de euros) los que perciba la compañía filial de Zeltia, cuya facturación estimada en 2011 superará los 70 millones de euros.
Capital riesgo
No obstante, para crecer se necesita financiación, un factor limitante en la actualidad. «En España somos capaces de generar talento, pero nos falta dinero para financiarlo», matiza Fernández Sousa.
Esto lleva a buscar nuevos instrumentos financieros, y uno de los elementos naturales es el capital riesgo, un segmento poco desarrollado en España. «Quiero partir una lanza en favor del capital riesgo, –aclara Camacho– porque muchas veces se le acusa de que es pequeño y asumir poco riesgo. Eso deriva de una mala traducción del inglés, donde se dice “adventure capital”, es decir capital aventura o capital que se mete en nuevas iniciativas compartiendo riesgo, lógicamente, y no capital riesgo». Es la mala interpretación la que hace que en España se asuma que implica invertir el dinero en negocios de alto riesgo, «y no es así. El capital riesgo espera el retorno de su inversión e intenta minimizar el peligro. Lo que ocurre es que invierte en un tipo de negocio que no invierte un inversor tradicional, como en crecimiento y expansión de compañías», continúa Camacho.
Por otro lado, hay que tener en cuenta que transcurre un período largo hasta que se desarrollan productos diferenciables y de interés, «con lo cual la capitalización de las empresas es importante. Y ahora los fondos de capital riesgo están invirtiendo muy por debajo de lo que debería, están al 50 por ciento respecto a nuestros homólogos europeos», señala Bonachera. «Europa invierte 1.000 millones en este tipo de compañías, y en España el año pasado hubo 42 millones, cuando sería lógico que entraran 100 millones si nos atenemos a que el 10 por ciento de la producción científica europea está hecha en España».
No obstante, para crecer se necesita financiación, un factor limitante en la actualidad. «En España somos capaces de generar talento, pero nos falta dinero para financiarlo», matiza Fernández Sousa.
Esto lleva a buscar nuevos instrumentos financieros, y uno de los elementos naturales es el capital riesgo, un segmento poco desarrollado en España. «Quiero partir una lanza en favor del capital riesgo, –aclara Camacho– porque muchas veces se le acusa de que es pequeño y asumir poco riesgo. Eso deriva de una mala traducción del inglés, donde se dice “adventure capital”, es decir capital aventura o capital que se mete en nuevas iniciativas compartiendo riesgo, lógicamente, y no capital riesgo». Es la mala interpretación la que hace que en España se asuma que implica invertir el dinero en negocios de alto riesgo, «y no es así. El capital riesgo espera el retorno de su inversión e intenta minimizar el peligro. Lo que ocurre es que invierte en un tipo de negocio que no invierte un inversor tradicional, como en crecimiento y expansión de compañías», continúa Camacho.
Por otro lado, hay que tener en cuenta que transcurre un período largo hasta que se desarrollan productos diferenciables y de interés, «con lo cual la capitalización de las empresas es importante. Y ahora los fondos de capital riesgo están invirtiendo muy por debajo de lo que debería, están al 50 por ciento respecto a nuestros homólogos europeos», señala Bonachera. «Europa invierte 1.000 millones en este tipo de compañías, y en España el año pasado hubo 42 millones, cuando sería lógico que entraran 100 millones si nos atenemos a que el 10 por ciento de la producción científica europea está hecha en España».
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