El presidente de Zeltia apuesta por la búsqueda de sectores innovadores
El presidente de Zeltia, José María Fernández Sousa-Faro, ha apostado por la diferenciación y la búsqueda de sectores innovadores, tal y como hizo hace 26 años al fundar PharmaMar, una compañía de biotecnología líder en el descubrimiento y desarrollo de fármacos de origen marino.
MADRID, 17 (EUROPA PRESS)
El también presidente de la Fundación Bankinter para la Innovación y Premio Nacional de Biotecnología 2009, que ha participado en los desayunos de ESADE este jueves, ha considerado que el mar es "una excelente fuente de fármacos".
La compañía que fundó, que forma parte de Zeltia, investiga y desarrolla fármacos de origen marino y contra el cáncer. "Decidimos hacer algo diferente y buscar donde ellos no buscaban: en el mar. Hasta entonces nadie había buscando de manera sistemática", ha declarado.
De esta manera, ha señalado que, a pesar de que "en el mar habita el 80 por ciento de los seres vivos del planeta", todas las investigaciones se hacían en suelo terrestre y que "no había razón alguna" para no buscar en las profundidades marinas.
A su juicio, los motivos por los que las compañías no invierten en este sector son que buscar organismos terrestres es "más fácil" y que utilizar técnicas quimico-físicas entraña ciertas dificultades.
No obstante, "la idea de que en el mar podía haber Medicina es muy antigua" y, de esta manera, "había una lógica en la apuesta que se inició en el año 1986", ha insistido el presidente de Zeltia.
EXPEDICIONES MARINAS
Fernández Sousa-Faro ha explicado que su investigación comienza con expediciones en las profundidades del mar con el objetivo de encontrar invertebrados marinos, como corales o esponjas, y que estas cápturas llevan años de negociación con los Estados para poder operar en sus aguas territoriales.
La compañía realiza además "cultivos marinos" en Cádiz, las Islas Baleares, Huelva o Túnez y, en conjunto, obtiene unas 300 toneladas al año. "Si no vamos a buscar los organismos al mar no vamos a encontrar lo que se vio en la tierra", ha apostillado.
Tras la extracción, son suficientes "pequeñas cantidades" de entre 10 y 100 gramos, que son reproducidas, después, por simulación química en los laboratorios, ha explicado. Todos estos años de búsqueda en las profundidades marinas han dado lugar a "la mayor colección del mundo de organismos marinos", ha asegurado.
En general, el presidente de Zeltia ha reconocido que "se investiga como las compañías farmacéuticas" y se siguen todos sus pasos: 'screening', simulación química o cumplimiento de los requisitos de las agencias reguladoras.
"Nuestra apuesta ya ha empezado a recoger éxitos", ha afirmado Fernández Sousa-Faro, quien ha apuntado al fármaco 'Yondelis' (ecteinascidia turbinata) para tratar el cáncer de ovario resistente y del que se han beneficiado, hasta la fecha, cerca de 20.000 pacientes.
"Lo mejor está por venir", ha indicado el presidente de Zeltia, quien ha asegurado que "para desarrollar el mejor fármaco, tienes que invertir".
Por su parte, el vicepresidente ejecutivo del Patronato de la Fundación ESADE, Pedro Navarro, ha reconocido que esta compañía ha obtenido éxitos gracias a "un modelo de negocio inteligente", "tradicional" y, al mismo tiempo, "innovador", que ha exigido "un consumo de caja en cantidades sustanciales", que están dando, en estos momentos, su rentabilidad.
1 comentario:
o pagaremos muy caro
El presidente de Zeltia advertía hace pocos días, y con toda razón, que el futuro de la investigación farmacéutica y, por tanto, la llegada de nuevos y necesarios medicamentos, está seriamente amenazado.
A mí me parece muy bien, y como tal hay que aceptarlo, que en una época como la que estamos viviendo de crisis económica brutal los gobernantes traten de hacer recortes para equilibrar la balanza de sus despilfarros, pero mire usted por donde, esta pandilla de inútiles ha empezado a recortar por donde menos favores pueden hacerle a la ciudadanía que ingenuamente les otorgó su confianza.
Dentro de diez o quince años los fármacos contra el cáncer, el Alzheimer, la cardiopatía isquémica, la diabetes, la hipertensión arterial y otras muchas enfermedades mortales serán desgraciadamente los mismos que hoy tenemos y que distan mucho de poseer la eficacia que todos desearíamos.
Un fármaco que llega a las oficinas de farmacia ha pasado antes por no menos de doce o quince años de investigación básica y clínica lo que le habrá supuesto al laboratorio investigador no menos de mil millones de dólares. Pero ahí no acaba la cosa, porque cuando el medicamento está disponible para ser puesto a disposición de médicos y pacientes, la mastodóntica burocracia estatal, entre dimes y diretes, lo puede retener todavía otros cuatro o cinco años más con el enorme coste adicional que eso representa para el laboratorio investigador.
La industria farmacéutica se queja hoy en día, y con razón, de los actuales y arbitrarios recortes. Sus cuentas de resultados están sufriendo la cicatería de unos gobiernos que no quieren pagar la sanidad y menos aún invertir en I+D. Y así no hay manera. Prefieren potenciar la venta de genéricos (¡ojo con los genéricos que no es oro todo lo que reluce!) y con ello restar los necesarios beneficios que esa industria necesita para destinar una parte importante de sus beneficios a investigar nuevas moléculas.
El asunto es complejo. Vivimos en el tiempo de las prisas, en la época de lo inmediato. Hay que trabajar a corto plazo y rendir beneficios de hoy para mañana. Cuando eso no ocurre se deduce que quien gestiona no sirve. Es lo que viene sucediendo con los gerentes de las grandes firmas farmacéuticas. Para demostrar su excelencia y buen hacer, prefieren invertir en marketing, cuyos resultados positivos pueden verse a corto plazo, mientras que rechazan las inversiones en I+D porque requieren largos años de inversión cuantiosa con resultados no siempre seguros. De cien moléculas investigadas únicamente 2 o 3 acaban en las farmacias.
Si hoy dejamos de investigar, y ése parece ser el peligroso camino que han cogido los gobiernos de la mayoría de los países ricos estresando al máximo los proyectos de una industria farmacéutica en horas bajas, mañana tendremos lo mismo que tenemos hoy, es decir; una farmacología anticuada que no podrá resolver los graves problemas sanitarios que hoy tenemos planteados.
Y eso que hoy a los gobiernos miopes les parece un recorte necesario, dentro de unos años lo pagaremos muy caro.
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